Trama – otra mirada


Muchos intelectuales han coincidido en una mirada de la realidad semejante a un tejido, una trama dinámica y vital, compuesta de elementos más simples y más reducidos. Instituciones, organizaciones, empresas, familias, personas.

No es novedad decir que todo comunica, cualquier organización o empresa es una red comunicacional y cultural interactuando con el entorno. En este sentido leer situaciones de comunicación es concebir los elementos comunicantes ubicándolos en el sistema contextual, vinculándolos con el entorno más próximo y con la estructura social que lo contiene.
La sutil diferencia de la trama es lo que hace valioso al objeto o suceso mirado, observado. Es esa cualidad de poder resignificar con cada mirada aquello que parece fijo,  inmóvil.

Es primordial no perder la capacidad de asombro, no ceder en el esfuerzo de darle una segunda – tercera o cuarta – oportunidad a las cosas. Allí radica la posibilidad de ver esa textura que dormía sepultada en la indiferencia, que se mantenía agazapada esperando el momento de saltar a la vista, y tal vez cambiarlo todo. Es la trama de la aventura comunicacional.